Confucius: "It does not matter how slowly you go as long as you do not stop".

lunes, 11 de marzo de 2019

Toda una mujer


La niña está sentada en el banco que hay a la puerta del despacho del director del colegio. La profesora le ha mandado que vaya y le cuente lo que ha pasado. Otra vez. «¡Esto no debe volver a suceder, ya es la tercera vez este semestre!», le ha dicho categórica la profesora. La niña, sin embargo, sonríe satisfecha mientras espera el rapapolvo del director; sabe que se lo contarán a sus padres pero no le importa. Tiene un ojo morado, le baila un diente, el hombro de la camisa está todo desgarrado y las dos rodillas están llenas de arañazos; pero valió la pena. Al fin y al cabo el chico con el que se peleaba ha quedado peor que ella; ahora le están curando en la enfermería. La niña está contenta de haberle pedido a su hermano mayor que le enseñara defensa personal –su hermano es cinturón marrón de judo–. Sí, sabe que no tendrá que volver al despacho del director, aquel matón de su clase no volverá a meterse con ella, si sabe lo que es bueno; sí, hoy está feliz y ríe divertida incluso, hoy es un día desopilanteque recordará el resto de su vida. Aquella tarde, al llegar a casa, su hermano mayor, cómplice de su gesta, le guiña un ojo; su hermana pequeña ya es toda una mujer.

Luis J. Goróstegui

viernes, 8 de marzo de 2019

Matar a Franco

José María Ruiz-Gallardón (padre del luego alcalde de Madrid y ministro de Justicia del gobierno Rajoy, Alberto) nos recibió con los brazos abiertos, y yo le expuse la idea de Tanines de matar a Franco. Ante lo cual, el docto abogado no se inmutó para nada y nos espetó, lacónicamente:

Me parece bien. Lo de acabar con Franco no es mala idea. Pero todo tiene unos ciertos trámites, y para hacerlo con garantía, sin que tenga para los promotores las secuelas que en otro caso serían de esperar, necesitaríamos que de tal operación se encargara un gánster de Chicago. Esto es, un verdadero profesional debidamente experimentado. Y para eso, pequeño detalle, haría falta un millón de dólares. Cuando dispongáis de esa cantidad, volved por aquí, y yo me ocuparé de las gestiones del caso...

Naturalmente, el "proyecto Tanines" no tuvo mayor continuidad.

Ramón Tamames, Más que unas memorias, RBA, Barcelona, 2013.

lunes, 4 de marzo de 2019

La reforma

He adquirido el viejo caserón del bosque. Al encontrarse deshabitado durante los últimos cincuenta años, he tenido que acometer algunas obras. El contratista me ha dicho que en tres semanas la reforma estará terminada. Que la planta baja y la superior están casi acabadas. Y para tener acceso a lo que parece ser un desván, en la parte más alta de la casa, solo falta por derribar una pared que hay al final de la escalera
Esta mañana, me ha llamado muy angustiado el encargado de la obra. Me dice que tienen todo preparado para comenzar a tirar el tabique. Pero, cada vez que levantan la maza, escuchan con estupor que hay alguien que llora al otro lado de la pared.

Javier Puchades

viernes, 1 de marzo de 2019

Caciques, ascari, crumiri, caids

La lengua coloquial incorporó, fundamentalmente a través de los distintos argots y, sobre todo, el de los ejércitos coloniales, palabras de la experiencia imperialista real, éstas reflejaban muy frecuentemente una visión negativa de sus súbditos. Los trabajadores italianos llamaban a los esquiroles crumiri (término que tomaron de una tribu norteafricana) y los políticos italianos llamaban a los regimientos de dóciles votantes del sur, conducidos a las elecciones por los jefes locales como ascari (tropas coloniales nativas), los caciques, jefes indios del Imperio español en América, habían pasado a ser sinónimos de jefe político; los caids (jefes indígenas norteafricanos) proveyeron el término utilizado para designar a los jefes de las bandas de criminales en Francia.

Eric Hobsbawm, La era del Imperio. 1875-1914, Crítica, Barcelona, 2009.

lunes, 25 de febrero de 2019

Citius, altius, fortius

Se entrenaba cada día. Sabía que, si quería estar a su altura y ganarles, debía ser más rápido que ellos. No quería sentirse superado una vez más. Sobre todo, lo importante era no dejarse sorprender en la salida. Él fijaba su mirada atentamente, eran solo veinte segundos, pero una eternidad para recordar. No podía parpadear ni un solo instante, de lo contrario ya sería demasiado tarde. Por ello, estaba con la mano preparada sobre el mando a distancia, para darle al botón de grabar cuando las diminutas letras comenzasen a correr por la parte baja del dichoso anuncio de publicidad.

Javier Puchades

viernes, 22 de febrero de 2019

Guido Menzio

El 6 de mayo de 2016 el economista Guido Menzio fue sacado de un avión a punto de despegar de Filadelfia por parte de la policía, alertada por una pasajera recelosa de un extranjero que escribía extraños símbolos y no charlaba con ella. El profesor estaba simplemente estudiando una ecuación, pero para su desgracia le tocó al lado una idiota en un país que se ha vuelto paranoico por el miedo al terrorismo.

Piergiorgio Odifreddi, Diccionario de la estupidez, Editorial Malpaso, Barcelona, 2018.

lunes, 18 de febrero de 2019

No os fiéis de los escritores

Cuando se corrió la voz de que al coronel no había quien le escribiera, ocurrió que todos compramos sobres y papel de cartas. Así quisimos consolar al viejo militar, pero nadie encontró la dirección donde remitirlas. Todo fue un truco publicitario y tramposo de Gabriel García Márquez. Macondo no existe.

Juan Badaya

viernes, 15 de febrero de 2019

Caulerpa taxifolia

El daño que Cousteau hizo al Mediterráneo todavía trae de cabeza a muchos científicos que intentan parar la proliferación de una alga asesina que pone en peligro el ecosistema de nuestro mar.

Vamos por partes que vienen palabras raras. En el Museo Oceanográfico de Cousteau, en Mónaco, se exhibían peces y plantas marinas de todo el mundo. Una de estas era la Caulerpa taxifolia, una alga proveniente de los mares tropicales, donde su crecimiento es lento y moderado. Hasta aquí, nada que decir.

Pero, un buen día, en Mónaco deciden limpiar los tanques de agua porque en las paredes de los mismos prolifera precisamente esta alga y vierten los restos de la limpieza de los acuarios al mar. Y empieza el desastre. Las costas de la Riviera francesa, las italianas y las españolas se ven invadidas por un nuevo ser que lo arrasa todo a su paso. En muy poco tiempo, la Caulerpa taxifolia coloniza más de tres mil trescientas hectáreas de costa.

Malcolm Otero, Santi Giménez, El club de los execrables, Ediciones B, Barcelona, 2018.

lunes, 11 de febrero de 2019

5405

Le narraba un cuento —siquiera uno muy breve— cada día, desde que nació; aunque hubieran discutido, por teléfono si se distanciaban o incluso vía post-it.

A sus casi 15 años, Laia no sabía cómo hablarlo con su padre cuando él se acercó:

—Hoy no tengo cuento... ¿Me cuentas uno tú?

Álex Garaizar

viernes, 8 de febrero de 2019

Dudley Clarke

Durante las batallas en el desierto del norte de África en la Segunda Guerra Mundial, el teniente inglés Dudley Clarke dirigió una campaña para engañar a los alemanes. Una de sus tácticas fue usar utilería —tanques y artillería de imitación— para impedir a los alemanes deducir el tamaño y ubicación del ejército inglés. Desde aviones de reconocimiento de vuelo alto, esas armas de imitación parecerían reales en fotografías. Un elemento de utilería que funcionó particularmente bien fue un avión de madera; Clarke llenó campos de aterrizaje falsos con filas de ellos por todas partes. En cierta ocasión, un preocupado oficial le dijo que habían interceptado inteligencia que revelaba que los alemanes habían hallado la manera de distinguir a los aviones falsos de los reales: simplemente buscaban los puntales de madera que sostenían las alas de los aviones de imitación (fotos amplificadas podían revelar esto). Tendrían que dejar de usar los aviones falsos, dijo el oficial. Pero Clarke, uno de los grandes genios del engaño moderno, tuvo una idea mejor: decidió poner puntales bajo las alas tanto de aviones reales como de los falsos. Con el engaño original, los alemanes se confundieron, pero después descubrieron la verdad. Esta vez, sin embargo, Clarke llevó el juego a un nivel más alto: el enemigo no podía distinguir en general los aviones reales de los falsos, lo cual era aún más desconcertante.

Robert Greene, Las 33 estrategias de la guerra, Espasa, Madrid, 2007.