H. G. Wells: “History is a race between education and catastrophe”.

lunes, 24 de febrero de 2014

Ni el pueblo quería obedecer a los reyes, ni los reyes al pueblo

 

Los escitas nómadas que moraban en el Asia, apurados en la guerra por los maságetas, partieron, pasando el río Araxes, hacia la región de los cimerios (pues se dice que la región que ahora ocupan los escitas era antiguamente de los cimerios). Ante el ataque de los escitas, los cimerios deliberaron, como es lógico hacerlo ante ataque de tan grande ejército. Dividiéronse los pareceres, entrambos obstinados, aunque mejor el de los reyes; porque el parecer del pueblo era que convenía partir y no exponerse al peligro por defender la ceniza del hogar; el de los reyes era que se había de pelear por la tierra contra los invasores. Ni el pueblo quería obedecer a los reyes, ni los reyes al pueblo; los unos pensaban partir sin combate entregando la tierra a los invasores: los reyes resolvieron morir y estar sepultados en su patria, y no huir junto con el pueblo, calculando cuántos bienes gozaban y cuántos probables males les sucederían si huían de su patria. Así opinaban, y hallándose discordes y en igual número, lucharon entre sí. El pueblo de los cimerios enterró a todos los que a sus propias manos murieron cerca del río Tiras (donde se ve todavía su sepultura); y una vez enterrados, salió de su tierra. Llegaron los escitas y se apoderaron de la región desierta.

Herodoto, Historia.