Confucius: "It does not matter how slowly you go as long as you do not stop".

viernes, 13 de abril de 2018

La cautela de Franco


En la reunión del Consejo, el ministro de Agricultura expuso la catastrófica situación de las cosechas, dañadas por las heladas, carentes de abonos y padeciendo la pertinaz sequía.

En su turno, el ministro de Industria puso de relieve la crisis del suministro eléctrico y la falta de materias primas para la industria por el déficit de las importaciones.

Por su parte, el ministro de Hacienda informó sobre el estado crítico de nuestra balanza de pagos, la angustiosa falta de divisas y la repercusión del aislamiento internacional.

Tras un momento de pausa intervino el ministro de Asuntos Exteriores que, dirigiéndose al jefe del Estado, insinuó:

—Excelencia, yo tengo un plan que podría resolver todos nuestros problemas.

Prodújose un breve silencio roto por Franco, quien inquirió:

—Diga usted de qué plan se trata.

—Pues mire, Excelencia —respondió el ministro—, se trata del siguiente: estamos viendo que los países que estuvieron en guerra con Estados Unidos están recibiendo dólares a manos llenas olvidándose de que fueron enemigos y ahora no carecen de nada y se están reconstruyendo a marchas forzadas. La conclusión es obvia: para salir del atasco en el que nos hallamos le declaramos la guerra a Estados Unidos. Éste nos derrota, como es natural, y así entramos de inmediato en los beneficios del Plan Marshall igual que Alemania e Italia.

Franco se quedó un momento pensativo ante la propuesta y tras meditarla exclamó:

—¿Y si la ganamos?

Rafael Abella, Anécdotas para después de una guerra. España, 1939-1957, Planeta, Barcelona, 2002.