H. G. Wells: “History is a race between education and catastrophe”.

lunes, 28 de noviembre de 2011

2 de diciembre: Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud






Con el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud, que se celebra el 2 de diciembre, se recuerda la fecha en que la Asamblea General aprobó el Convenio para la represión de la trata de personas y de la explotación de la prostitución ajena (resolución 317, de 2 de diciembre de 1949).

El 18 de diciembre de 2002, la Asamblea General, en su resolución 57/195, decidió proclamar el año 2004 "Año Internacional de Conmemoración de la Lucha contra la Esclavitud y de su Abolición". El 28 de noviembre de 2006, la Asamblea General designó el 25 de marzo de 2007 Día internacional de celebración del bicentenario de la abolición de la trata transatlántica de esclavos.



La esclavitud en la actualidad
A pesar de la entrada en vigor de la Convención sobre la Esclavitud y de estar oficialmente prohibida en casi todos los países, la esclavitud sigue existiendo en gran escala, tanto en sus formas tradicionales como en forma de 'nueva esclavitud'. Según un estudio publicado en el año 2000 podría haber unos 27 millones de esclavos en todo el mundo. Uno de los países que mantienen la esclavitud y la protegen es Mauritania, contra cuyo gobierno se han alzado varias voces en 2005.

Así mismo en muchos lugares del mundo siguen existiendo zonas donde hay gran cantidad de personas viviendo en un régimen de esclavitud similar a los de la antigüedad. Sobre todo en zonas donde las administraciones prácticamente no existen, no llegan fácilmente o no se oponen y luchan contra ella debido a la corrupción de los funcionarios que deben controlarla, como en la Selva Amazónica por ejemplo.

Según el Departamento de Estado estadounidense, hay de 90.000 a 300.000 personas esclavas en Sudán. Estos esclavos son comprados y vendidos en unos modernos mercados de esclavos. En 1989, una mujer o un niño de la tribu Dinka costaban 90 dólares. Varios meses después, el precio cayó hasta los 15 dólares, ya que la oferta era muy superior. Se les obliga a cambiar su religión, y a convertirse al Islam. Les cambian sus nombres por otros árabes, y son forzados a hablar una lengua que no conocen. La organización humanitaria Christian Solidarity International lleva, desde 1995, comprando esclavos para liberarlos, pagando 50 dólares por cada uno. En otros países como Costa de Marfil y Tailandia nos encontramos ejemplos de esclavitud infantil.


Trato humano con los esclavos
Con satisfacción me he enterado por aquellos que vienen de donde estás tú que vives familiarmente con tus esclavos. Tal comportamiento está en consonancia con tu prudencia, con tus conocimientos. "Son esclavos." Pero también son hombres. "Son esclavos." Pero también comparten tu casa. "Son esclavos." Pero también compañeros de esclavitud, si consideras que la fortuna tiene los mismos derechos sobre ellos que sobre nosotros.

SÉNECA, Epístolas morales a Lucilio. I, Editorial Gredos, Madrid, 1986.



La esclavitud en el Sur
A principios del siglo XIX, las vastas plantaciones de algodón que había en las orillas del Mississippi eran trabajadas por negros, de sol a sol. Dormían en cabañas de madera, sobre el piso de tierra. Fuera de la relación madre-hijo, los parentescos eran convencionales y turbios. Nombres tenían, pero podían prescindir de apellidos. No sabían leer. Su enternecida voz de falsete canturreaba un inglés de lentas vocales. Trabajaban en filas, encorvados bajo el rebenque del capataz. Huían, y hombres de barba entera saltaban sobre hermosos caballos y los rastreaban fuertes perros de presa.

A un sedimento de esperanzas bestiales y miedos africanos habían agregado las palabras de la Escritura: su fe por consiguiente era la de Cristo. Cantaban hondos y en montón: "Go down Moses." El Mississippi les servía de magnífica imagen del sórdido Jordán.

Los propietarios de esa tierra trabajadora y de esas negradas eran ociosos y ávidos caballeros de melena, que habitaban en largos caserones que miraban al río -siempre con un pórtico seudogriego de pino blanco. Un buen esclavo les costaba mil dólares y no duraba mucho. Algunos cometían la ingratitud de enfermarse y morir. Había que sacar de esos inseguros el mayor rendimiento. Por eso los tenían en los campos desde el primer sol hasta el último; por eso requerían de las fincas una cosecha anual de algodón o tabaco o azúcar. La tierra, fatigada y manoseada por esa cultura impaciente, quedaba en pocos años exhausta: el desierto confuso y embarrado se metía en las plantaciones.

Jorge Luis BORGES, Historia universal de la infamia, Alianza, Madrid, 2005.




En ruta con los niños esclavos
El tráfico de niños esclavos sigue vigente en África en pleno siglo XXI. Las ricas plantaciones de cacao de Costa de Marfil son un reclamo para los países más pobres del oeste de África. Lo ilustra una historia como tantas, la de un traficante que compró dos niños y un adolescente a sus padres en el poblado de Dehounta, en Benín. El precio: apenas 50 euros. Atravesaron en autobús tres países del golfo de Guinea hasta llegar a Costa de Marfil. Su vida está ahora en manos de los capataces del cacao, como hace dos siglos los negreros eran dueños de la vida de millones de personas en el continente maldito.

El País, domingo 2 de septiembre de 2007.

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La tragedia de los niños de Benín
Y es que la tragedia de los niños de Benín, desconocida para el gran mundo globalizado, hace tiempo que clama el cielo. Hace diez años, la captura de un barco de niños esclavos destapó la tortura y la iniquidad por la que pasan muchos menores en este país, poco menos que arrancados de los brazos de sus padres con falsas promesas de estudios y un futuro, el regalo de una bicicleta y una condena a trabajar en las canteras del norte, picando piedra.

Desde entonces, muchas ONG, entre ellas las españolas Mensajeros de la Paz y Manos Unidas, trabajan para liberar a estos chicos. Uno de los hogares que mejor funcionan es el Centro de la Alegría de Cotonou, gestionado por Mensajeros de la Paz y donde viven más de una treintena de chicos y chicas de entre 2 y 11 años.

El Periodista Digital, viernes 18 de noviembre de 2011.

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Somos Uno: diez años contra la prostitución infantil en Tailandia
La organización no gubernamental Somos Uno ha destinado cerca de un millón de euros a programas de lucha contra la prostitución infantil en Tailandia, contribuyendo a la financiación de becas de estudios y formación profesional para más de 1.000 niñas en un país en el que existe una verdadera "industria del sexo", según informa la ONG, fundada por el escritor José Luis Olaizola, con motivo de su décimo aniversario.

Según el Informe de Población de la Universidad Mahidol de Tailandia, en este país la prostitución infantil afecta a más de 50.000 niñas menores de 15 años y 100.000 menores de 18 años. La contribución de Somos Uno a la prevención de la explotación sexual de las niñas en Tailandia se realiza a través de la organización local Jess Foundation (Jesuit Social Services), dirigida por el padre Alfonso de Juan, contraparte con casi 20 años de experiencia en la lucha contra la prostitución infantil.

http://www.ongsomosuno.com/