H. G. Wells: “History is a race between education and catastrophe”.

jueves, 15 de marzo de 2012

1º CC.SS. - TEMA 10 - Un alumno de hace cuatro mil años


¿Qué pensaban los estudiantes del sistema de educación a que estaban sometidos? Eso es lo que nos dirá el estudio de un texto muy curioso, con una antigüedad de 4.000 años y cuyos fragmentos acaban de ser reunidos y traducidos.

El estudiante sumerio de quien se habla en el ensayo en cuestión, y que no difiere en gran cosa de los estudiantes de hoy en día, teme llegar tarde a la escuela "y que el maestro, por este motivo, le castigue". Al despertarse ya apremia a su madre para que le prepare rápidamente el desayuno. En la escuela, cada vez que se porta mal, es azotado por el maestro o uno de sus ayudantes. Por otra parte, de este detalle sí que estamos completamente seguros, ya que el carácter de escritura sumeria que representa el "castigo corporal" está constituido por la combinación de otros dos signos, que representan, respectivamente, el uno la "baqueta" y el otro la "carne".

En cuanto al salario del maestro parece que era tan mezquino como lo es hoy día; por consiguiente, el maestro no deseaba sino tener la ocasión de mejorarlo con algún suplemento por parte de los padres.

El documento en cuestión, comienza por esta pregunta directa al alumno: "Alumno: ¿dónde has ido desde tu más tierna infancia?" El muchacho responde: "He ido a la escuela." El autor insiste: "¿Qué has hecho en la escuela?" A continuación viene la respuesta del alumno, que ocupa más de la mitad del documento y dice, en sustancia, lo siguiente: "He recitado mi tablilla, he desayunado, he preparado mi nueva tablilla, la he llenado de escritura, la he terminado; después me han indicado mi recitación y, por la tarde, me han indicado mi ejercicio de escritura. Al terminar la clase he ido a mi casa, he entrado en ella y me he encontrado con mi padre que estaba sentado. He hablado a mi padre de mi ejercicio de escritura, después le he recitado mi tablilla, y mi padre ha quedado muy contento... Cuando me he despertado, al día siguiente, por la mañana, muy temprano, me he vuelto hacia mi madre y le he dicho: Dame mi desayuno, que tengo que ir a la escuela. Mi madre me ha dado dos panecillos y yo me he puesto en camino, me he ido a la escuela. En la escuela, el vigilante de turno me ha dicho: ¿Por qué has llegado tarde? Asustado y con el corazón palpitante, he ido al encuentro de mi maestro y le he hecho una respetuosa reverencia."

Samuel Noah KRAMER, La historia empieza en Sumer, Orbis, Barcelona, 1985.